Publicado originalmente el 30 de Septiembre de 2004, en el antiguo y primer blog que tuve:
Hoy, como comentaba estos días de atrás, es el día del maestro, el eslogan usado por la cadena que emitía los anuncios en referencia a este día es “Agradéceles, lo que en su día te enseñaron” ( o algo así), pues bien hoy es este motivo el que me hace escribir, agradecer a mi maestro, lo que durante muchos años me enseñó.
Sería injusto decir que solo he tenido un maestro, he tenido muchos, muchos muchos muchos, en la escuela, en la vida, en todas partes…
Pero hoy quiero hablar, del que para mi ha sido el mejor, que no lo tuve en la escuela, sino en mi día a día, y concretamente hoy porque sería su cumpleaños.
Me enseñaste mucho de la vida, mucho de la gente, mucho de muchas cosas, mucho de todo…
De ti solo pude aprender, solo darte todo mi amor, toda mi energía, toda mi ayuda.
No sabes como te echo de menos, quizá te fuiste en el momento que más te necesitaba, pero la vida es así, zafia y despiadada, y la muerte no perdona, vino a por ti y te fuiste con ella.
Desde aquí, este mi homenaje, gracias por todo, solo espero que estés donde estés, sigas siendo el genio que eras, con tu dulzura y tu sabiduría, con tu fuerza para todo y con tus ganas de todo
Sabes que la canción de Sabina “Así estoy yo sin ti”, siempre estará dedicada a ti cuando la cante o cuando la escuche, no sabes el vacío que has dejado en mi, o quizá si lo sabes, sea como sea ¡Gracias, muchísimas gracias Maestro!
Esto que hoy escribo esta dedicado a la persona, que más he querido en todo mi vida, a mi abuelo Jerónimo (mi Indio como yo le llamaba), quizá parezca muy ñoño, o muy sensiblero, pero hostia tu ¡Que Hombre!
P.D.: Felicidades Indio, te quiero