Tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada… Eso decía una antigua canción infantil, que a día de hoy apenas escucho, incluso teniendo la excusa de mis sobrinos.
La cosa es que en mi caso, soy yo mismo y solo yo quien tiene y no tiene.
Tengo trabajo, tengo salud, en las relaciones varias y variadas todo ok. STOP – Fin del resumen.
A lo que voy es que tengo ganas de hacer cosas, tengo fuerzas para hacer cosas, tengo ganas de retos grandes, quiero hacer cosas grandes, pero…. (Sí por supuesto hay un pero querid@ amig@, que no sé si leerá esto).
El caso es que como viene siendo habitual en mí, no sé como canalizar de la manera más optima todo este “arreón” de fuerzas y ganas que me invade desde lo más profundo de mis colodrillos (sí… ya sé que es colodrillo, en singular, pero me mola como queda en plural), pero dejar de entretenerme con la cultura y los wenos haceres que me pierdo y me disperso.
El caso es ese, que no sé qué hacer para saciar mis ganas y mis fuerzas, porque…. Quiero hacer cosas, pero no cualquier cosa, quiero hacer cosas grandes, pero tampoco algo que me haga desistir a la mínima de cambio porque sea un proyecto muy grande.
De hecho tengo cosas que hacer, quehaceres y/o deberes, pero… no tengo ganas de hacerlos. Me siguen motivando, sí, y me siguen llenado pero… son demasiado poca cosa.
El caso es que entre cosas, ganas, desganas fuerzas e intereses ando en un estado de “Sé donde estoy, y lo que quiero, pero no sé cómo he llegado ni lo que espero”.
Quizá debería de centrarme en las pequeñas cosas, para quitármelas de un plumazo antes de enfrentarme a algún reto que me divierta más, quizá…
Quizá recurrir a clasicorros como el de escribir un libro (reto a la postre que no me termina de disgustar, pero me da que sería uno de esos que dejaría como imposible por ser demasiado ambicioso)
Quizá seguir buscando la iluminación y el conocimiento de los antiguos secretos que me lleven a traspasar la barrera de lo terrenal y me conduzca a lo divino (suena peor de lo que es, lo sé, pero otro día lo explico)
O quizá simplemente no hacer nada y seguir “tirando palante” sin más pena ni gloria que la que tengo actualmente disfrutando de mis pequeñeces, ensoñando mis grandezas y “matando el tiempo” de la mejor y más divertida forma posible.
Se admiten sugerencias…