Vaya por delante que esta es una de esas palabras maravillosas que con unas pocas letras y menos sílabas define un “wevo de cosas”, además de ese tipo de cosas que por otra parte no se pueden explicar brevemente y “en pocas palabras”, es decir, para explicarlas, sino todas las palabras, al menos sí su contexto, serían necesarios varios “speech” (discurso, monologo, etc..) de esos que de cuando en cuando me marco.
Una breve definición de asertividad sería “Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia”
El caso, es como suele ser habitual en mí, cuando leo cosas, en este caso un documento de un curso que recibió un ex-compi, me pongo a pensar y a aplicar lo que leo y aprendo en mí mismo y en mis circunstancias.
Pensado, meditado, analizado y de alguna manera comprobado sobre mí mismo, creo que efectivamente soy una persona asertiva, pero… la duda que me crea esta afirmación, es que como de costumbre, no sé muy bien si soy todo lo objetivo que intento ser conmigo mismo o me quedo muy lejos de la objetividad que me gustaría tener.
Querido amigo, mejor no te pongas a darle vueltas. Desde niños, uno de los objetivos del sistema educativo es la asertividad y mira como van saliendo las nuevas generaciones. La cosa no es preguntarse si eres asertivo o no, sino plantearse a cuántas personas asertivas conocen .. o al menos lo parecen. ¿Existem?¿Quién nos dice que no actuamos siempre de una forma inherente a nuestra personalidad? Podemos ser personas rencorosas, celosas, risueñas, metódicas, cuadriculadas…. pero tener confianza en nosotros mismos con un discurso totalmente equivocado…. o tener un discurso impecable y argumentado desde “la rabia, la culpa o la ansiedad”.
¿Quién sabe?