Publicado originalmente el 1 de Septiembre de 2004, en el antiguo y primer blog que tuve:
Últimamente hablo mucho con mucha gente y de muchos temas, y siempre acabo sacando la misma conclusión el dialogo es importante.
Vale hasta ahí de acuerdo, pero hasta que punto?, quiero decir…
Soy el primero que insta a la gente para que cuente que le acontece en la vida, pero también soy el primero que hace de su capa un sayo y no suelta prenda a la mínima.
Hablando con una buena amiga, colaboradora de esta página, hemos tenido 2 fases muy diferencias en muy corto espacio de tiempo. Ella defensora a ultranza del dialogo en todas las situaciones, buenas, malas, mejores, peores… todas!, y yo… solo de las buenas, o solo de las malas que no me afecten.
El caso es que hemos acabado hablando de las que no me gustan… es decir de las malas que me afectan, y no sin esfuerzo he mantenido la conversación y hemos llegado a punto común… pero cual es mi sorpresa, cuando en las postrimerías de la charla me llevo la muy grata sorpresa, de que de alguna manera le ha sentado bien dicha charla, y ha hecho que se sienta mejor.
La sensación de que entonces ha merecido la pena hablar y de que se ha conseguido algo que para mi es de vital importancia, como es cuidar a lo que considero mi gente, ha sido más que gratificante, de verdad que lo ha sido
…
Pero cual es el problema?, pues bien, no es ni más ni menos el esfuerzo que me supone, el trabajo que me cuesta no sentirme de alguna manera “agraviado” y por ende no ponerme a la defensiva y mantener un diálogo, sin sobresaltos o al menos no demasiados y aportando positivamente a dicha charla
Solo espero algún día saber valorar el diálogo en su justa medida, en su justo momento y en su justa forma, aunque solo sea para que eso que tanto me gusta se siga cumpliendo.
Aunque yo no lo haga, porque al fin y al cabo soy un cabezota, hacerlo, dialogar, contar, sin miedo al que pensarán, sin vergüenza, sin reparos, dejar que los amigos nos sintamos amigos de verdad, porque se confían cosas que a otras personas y/o en otros momentos no se harían.
Historias de un Vagabundo