Publicado originalmente el 4 de Abril de 2005, en el antiguo y primer blog que tuve:
Otra vez más escribo, y otra vez más para contar alegrías.
Este título, corresponde a una de esas anécdotas que acontecen en tu vida, y en este caso corresponde a la típica frase, que la casualidad hace que sea la que más se diga, con o sin sentido, en serio y en broma, en pro del buen rollo.
Este fin de semana he estado en Barcelona, con los 3 protagonistas que ya sabéis todos, ha sido genial, cuanto más tiempo paso con ellos más disfruto de ellos y más ganas de estar con ellos tengo.
Una de las cosas de este fin de semana, ha sido que se ha producido una situación tirante, de la que aquí solo voy a citarla como he hecho.
Lo mejor de esta es, que me ha enseñado que por tirantes que sean las cosas siempre hay una solución, que por pocas ganas que se tenga, siempre se sacan cuando se quiere arreglar, y que por poco o mucho que sepas de determinadas cosas, siempre se puede decir o hacer algo por ayudar.
Otra de las cosas que he aprendido(en este caso sería más coherente decir sentido), es que soy querido, muy querido, que me siento apreciado, que me siento valorado, y que no tengo porque temer, que me puedo expresar, que me puedo volcar y que se vuelcan conmigo.
Desde aquí os invito a todos a probar experiencias similares como las que hoy os narro, por que es la rehostia, os lo aseguro.