Publicado originalmente el 11 de Noviembre de 2004, en el antiguo y primer blog que tuve:
No hay para mi peor sentimiento, que el sentirme impotente a la hora de hacer algo que deseas de todo corazón y que por H o por B no puedes hacer.
No se si pensar que no es cosa mía, o lo que es peor pensar que no soy capaz de conseguirlo, que ya no tengo(si es que alguna vez lo he tenido) esa capacidad, o ese toque de conseguir llevar a buen puerto mi fin, al menos creo que antes lo tenía.
Me duele ahogarme en un llanto impotente que la propia impotencia alimenta, el saber que la solución está a un paso, que es posible el aclararlo, el resolverlo, o simplemente el compartirlo con el fin del desahogo, y que no puedas o que no sepas.
Ojala tuviese una varita mágica o alguna especie de truco para conseguir no sentirme así, pero lo único que tengo es un corazón demasiado maltrecho en estos temas que lo maltrechan cada vez más estas mismas situaciones.
Me duele sobremanera, el pensar que al otro lado del problema hay alguien que está pasándolo mal, y no poder hacer nada por evitarlo, o al menos por mitigar ese pasarlo mal.
Solo espero que algún día, pueda volver a tener ese toque, y si no lo he tenido nunca encontrarlo, para poder evitar que nadie se sienta mal estando en mis manos el poder colaborar, o simplemente que no sientan la derrota moral y pseudo-física que supone la impotencia.